"Si nos amamos, ¿para qué esperar?" PDF Imprimir E-mail
Escrito por Miguel Ángel Núñez   

AMAR ES UN ACTO sagrado. Implica hacerse cargo de la sexualidad propia en términos positivos y direccionados en forma correcta.

Muchos viven el amor como un acto egoísta, centrados en sí mismos. Pero esto es idolatría, vanidad y narcisismo, que nada tiene que ver con el amor revestido de pureza, santidad, belleza y plenitud.

  Infatuación

Recibí una carta de un joven llamado juan en la que me contaba que tenía quince años y que estaba enamorado. Decía estar desesperado, y que no podía dejar de pensar en la chica de sus sueños. Le contesté que tal vez estaba siendo victima de una obsesión. Le expliqué que a esa edad era difícil tener claridad, por carecer de herramientas conceptuales adecuadas. Le recomendé que viviera su edad, que buscara amigas y que se concentrara en crecer. Le recordé el versículo que dice que "hay un tiempo para amar" (Eclesiastés 3:8). A la vuelta de correo, me contestó:

 

_Muchas gracias pastor, pero creo que el amor que siento es mayor. He decidido que ella será mi enamorada a como dé lugar.

Me sentí decepcionado. Sabía que su historia terminaría como la de muchos jóvenes que dejan entrampar  por algo que ellos consideran amor pero que no es más que capricho, obstinación y pasión sin medida. Confieso que muchas veces me siento desilusionado al ver a tantos jóvenes que solicitan consejos, pero que los rechazan cuando estos no coinciden con sus deseos.

Una visión humanista del amor

La diversidad de opiniones del mundo actual ha generado una concepción ambigua del amor. Se considera que cualquier manifestación  emocional, por torcida que sea, es buena con tal de que esté motivada por  "el amor"

Raquel y Edison eran mis alumnos. Un día Edison me dijo con alegría:

_Estamos pensando en casarnos.

_¡Qué bien! _ le dije_ pero sé cauteleso, que muchos cuando toman esa decisión dan pasos en falso. 

Se rió diciéndome:

_No se preocupe profesor, sé lo que hago.

Un tiempo después estaban en la sala de mi casa. Él me dijo:

_Profesor, no le hice caso y parece que ella está embarazada. No lo decía con alegría sino como una carga. En los días anteriores habían tenido mucha tensión y no sabían qué hacer. En ese momento concerté una cita con un médico amigo para la examinara, y así confirmar o rechazar sus temores. La siguiente vez que estuvieron en casa, lucían en sus rostros una sensación de alivio. El médico les había dicho que se trataba de una falsa alarma, que el embarazo no existía y que probablemente lo que había retardado el período menstrual era el estrés.

Al igual que Raquel y Edison, muchos jóvenes hoy día no saben esperar, ni toman en serio los consejos. Imbuidos en sus caprichos, no alcanzan a percibir a lo que se exponen: Embarazos no deseados, pérdida de la confianza personal, promiscuidad, abusos físicos y psicológicos, manipulaciones, mala reputación, formación de hábitos sexuales malsanos, exposición a enfermedades de transmisión sexual, descrédito social, malas elecciones, un futuro incierto, irresponsabilidad social, pérdida de confianza familiar, alteración de sus estudios, falta de confianza en el cónyuge, etc.

Por el contrario, quienes saben esperar son más proclives a tomar mejores decisiones.

Nada indebido

El apóstol Pablo dice que el amor "no hace nada indebido" (1Corintios 13:5). Hace poco compré un reproductor  de audio digital y me puse a leer el manual de instrucciones. En este, el fabricante daba toda clase de indicaciones, desde el tipo de corriente y los auriculares correctos, hasta la forma de trasferir música de la computadora al artefacto. El fabricante sabe como funciona, y entiende que cosas pueden alterar su buen funcionamiento. No da instrucciones en vano, sino para que el usuario cuide su inversión. Guardando las distancias de la analogía, el ser humano fue creado por Dios. Cuando el Creador lo formó, dio instrucciones para ayudarnos a ser felices y plenos.

Las respuestas divinas

¿ Por qué esperar hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales? Algunas respuestas bíblicas podrían no ser de nuestro agrado, pero son para nuestro bien.

1. Porque hay un cuándo y un cómo para todo (Eclesiastés 8:6). Saber esperar es una decisión que lleva implícita la idea de que "todo tiene su momento oportuno"(Eclesiastés 3:1). El panadero pone el pan en el horno cuando la masa está leudada, de otro modom se arriesgaría a perder todo.

El mecánico cambia el aceite del motor cuando el vehículo ha recorrido los kilómetros respectivos, según las instrucciones del fabricante. El jardinero planta las flores en la estación correspondiente. Cuando no esperamos el momento adecuado nos exponemos a consecuencias nefastas. Nadie ha muerto por postergar su iniciación sexual, pero muchos han perjudicado el resto de su vida por adelantarse.

2. Porque es más sabio seguir las instrucciones de Dios. Dios nos pide que esperemos y que confiemos en él, pues él sabe lo que hace. Él procura nuestra felicidad y nos aconseja:  "no seas sabio en tu propia opinión" (Proverbios 3:7). En otras palabras, no debemos actuar como si tuvieramos todas las respuestas. Cuando una carretera atraviesa un línea férrea, hay anuncios que dicen PARE, MIRE Y ESCUCHE. La idea es alterarnos de no debemos continuar sin mirar primero. Dios nos ha dado instrucciones y nos pide que antes de tomar cualquier decisión, paremos, miremos lo que dice su Palabra, y escuchemos lo que tiene que decirnos.

3. Porque es de sabios obedecer. No siempre las instrucciones se entienden. Hay un par de indicaciones en el manual del reproductor de audio que compré que no entiendo con claridad. Pero como no quiero exponerme a ningun perjuicio, he seguido las indicaciones para no cometer un error y perder mi inversión.

Obedecer es un acto de confianza, no de sumisión ciega. Cuando decidimos obedecer a Dios, lo hacemos porque entendemos que él nos ama y desea lo mejor para nosotros.

La Biblia dice que la fornicación, es decir, las relaciones sexuales prematrimoniales, junto al vino y el mosto, hacen "perder la razón" (Oseas 4:11). En otras palabras, afectan nuestro poder de decisión, nuestra mente se desorienta y altera la capacidad de elegir con sabiduría. El Señor dice: "Huyan de la inmortalidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo" (1Corintios 6:18). Nos hacemos daño a nosotros mismos al no seguir las instrucciones de Dios. Nosotros podemos hacer lo que queramos con nuestra vida. Podemos convertirnos en personas sabias o necias. Es nuestra decisión.

Tomado de Revista Prioridades

 


 

 

 

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Avenida Baralt Bucare a Puente Junin Edif Bucarei Local 2. Caracas Venezuela. 58-212-5642270 . Móvil:58-416-4823104  / 58-416-4943434 Bandera
Diseño de J2C