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| "¿Con quién me casaré?" |
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| Escrito por Gavin Anthony |
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Seis principios para elegir bien No puede evitarlo, pero hice una mueca de incredulidad. Acababa de leer que los solteros deberían estudiar la historia de Isaac y Rebeca como orientación para elegir un compañero para la vida. Bueno, no es mi intención ser cínico pero, ¿cómo podría el relato de un matrimonio arreglado hace unos cuatro mil años ser de ayuda para hallar pareja en el presente? Suele ser difíicil tratar de entender la voluntad de Dios en general, pero comprender la voluntad de Dios para saber con quién casarnos es como cruzar un campo minado: si pisamos una mina, puede que no tengamos una segunda oportunidad. Por ello, para los que desean seguir la voluntad divina, lo orientación bíblica es un salvavidas en caso de que, por supuesto, podamos acceder a ella.
No es tarea fácil. En los circulos cristianos, no es difícil dejarse bombardear por perfiles de temparamentos e ideas novedosas del mundo de la psicología popular. Y por supuesto, hay muchos libros que describen las experiencias de otros. Si bien todo esto puede ser interesante, ¿dónde podemos hallar orientación bíblica?
Puede que seamos reacios a buscar orientación en la historia de Isaac y Rebeca, pero este relato contiene seis principios que realmente pueden guiar a un cristiano. Estos principios nos liberan de gran parte del estrés y la preocupación de saber si estamos en el camino correcto. He aquí como los presenta. Génesis 24. 1. Dios abre el camino (vers.6 y 7) Cuando el criado de Abraham está listo para partir, Abraham le dice: "[Dios] enviará su ángel delante de ti para que puedas traer de allá una mujer para mi hijo" (vers. 7). Abraham confiada no solo en el éxito de la misión, sino que Dios enviará un mensajero del cielo que prepararía el camino. El siervo no tenía que preocuparse por hallar el camino. Comenzó el viaje sabiendo que Dios lo guiaba. Dios nos dirige proque sabe que nos aguarda un campo minado. Tenemos que luchar con nuestro corazón, que es sumamente engañoso (Jeremías 17:9). También tenemos que evadir a Satanás, quien, "está sumamente ocupado en ejercer influencia sobre los que se ajustan el uno al otro para que unan sus intereses". Cuando uno de los dos (el engañoso corazón o Satanás) nos desvía del camino, podemos sufrir las consecuencias. Por supuesto, las relaciones humanas no están libres de dolor, por más piadosas que sean. Pero los matrimonios tienen en la tierra. Si continuamente sentimos que estamos experimentando obstáculos y dolor, puede que sea tiempo de reevaluar quién está guiándonos. 2. Confiar en la elección divina (vers.12) El siervo oró: "Señor, Dios de mi amo Abraham, te ruego que hoy me vaya bien". El siervo reconoció a Dios como la fuente de su éxito. Es algo que nos resulta difícil, porque nos gusta creer que podemos ver el futuro como lo ve Dios, es esencial que pongamos nuestra esperanza en su sabiduría. Como expresa Elena G. de White: "Una persona que sea sinceramente cristiana no hará progresar sus planes en esa dirección sin saber si Dios aprueba su conducta. No querrá elegir por su cuenta, sino que reconocerá que a Dios incumbre decidir por ella". La maravillosa verdad es que el plan de Dios siempre es el mejor para nosotros. No tenemos que preocuparnos, porque él no se equivoca. 3. Esperar hasta ver "el principio de armonización" (vers. 13,14) El siervo de Abraham pide ahora una señal que le confirme que ha hallado a la muchacha correcta. No solo tenía ella que ofrecerle de bebe a él, un extraño, sino también a sus camellos. Sin embargo, el siervo no pidió esta extraña señal al azar. Elena G. de White realiza una breve observación que es acaso la más significativa del relato: "En la familia de su amo estaba acostumbrado a ver de continuo manifestaciones de amabilidad y hospitalidad, y rogó ahora que un acto de cortesía le indicara la doncella que Dios había elegido". El siervo pidió una señal que le mostrara si el carácter de Rebeca armonizaría con el carácter de la familia de Isaac. Y lo más significativo, así estaría armonizando con los mayores propósitos que Dios tenia en mente en relación con el pacto entre él y Abraham. El principio de armonización funciona de dos maneras. En primer lugar, busca armonizar el carácter y la personalidad. En segundo lugar, y acaso lo que es más importante, buca armonizar los propósitos. ¿Están avanzando nuestros valores, ambiciones y nuestra vida espiritual en la misma dirección? ¿Comparte esta persona los mismos propósitos para mi vida que Dios ya ha comenzado a mostrarme? En el comienzo, Eva fue creada como una "ayuda" para los propositos divinos, no como una asistente de Adán. Antites que este principio de armonización entre en funcionamiento, en particular en lo que respecta al propósito de Dios para nuestra vida. 4. Reconocer que Dios ha escogido (vers. 26 y 27) Antes de que Rebeca corriera a su casa a contar lo sucedido, el siervo " se arrodilló y adoró al Señor" (vers. 26). Aunque aún no conocía a la familia de Rebeca, confiaba que Dios había escogido a la persona adecuada. Pero no solo el siervo estaba convencido: "Después de lo que había sucedido, [Rebeca] creyó que Dios la había elegido como la esposa de Isaac". Ambos vieron la mano de Dios en lo sucedido. 5. Esperar a que se confirme la dirección divina (vers. 33-49) Aunque el siervo había pedido el cumplimiento de una señal específica, no asumió automáticamente que la familia lo entendería así. Antes de comer, insistió en describir lo que había sucedido, y entonces pidió permiso para emprender el regreso con Rebeca. Esto difiere completamente de lo que pasó en mi colegio. Alguién se acercó a una amiga mía diciéndole que esta convencido que "Dios le había dicho que tenía que estar juntos". Pero Dios no se lo habia dicho a nadie más. La dirección de Dios siempre tiene que recibir confirmación. 6. Otros confirmarán la elección de Dios (vers. 28-31,50,51) Después que Labán, hermano de Rebeca, oyó el relato, salió a recibir al siervo, diciendo: "¡Ven, bendito del Señor!" (vers.31). ¿Pero cómo sabía Labán que siervo no buscaba engañarlos? De alguna manera, Labán entendió que Dios estaba actuando. Poco después Betuel, el padre de Rebeca, escuchó la historia. Una vez más, cuando el siervo quiso saber qué pensaban, tanto Betuel como Labán replicaron: "Sin duda esto proviene del Señor, y nosotros no podemos decir ni que sí ni que no" (vers. 50). Dios estaba obrando obviamente de una manera evidente para todos lo involucrados. Cuando Dios actúa, las personas piadosas involucadas podrán discernirlo. Conclusión El matrimonio es idea de Dios, y a él le que nos encomendemos a su direccion. Él no se esconderá ni hablará en voz tan baja que el ruido de la vida nos impida escucharlo. Tengamos confianza, entonces, porque él quiere que conozcamos cuál es su voluntad para nuestra vida. Para ello tenemos la orientación de las Escrituras y del Espíritu. Si deseas conocer seguridad de que él te guiará con claridad porque te ama porfundamente. Tomado de Revista Prioridades |
