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Escrito por Administrator
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Eres un Triunfador!
Las esculturas de Miguel Ángel no requieren presentación para la mayoría de las personas. Sus obras maestras nos resultan a todos familiares, como David, el Día, la Noche, el Amanecer, el Crepúsculo, Piedad, Madonna con el niño, etc.
Una de las esculturas más importantes es Moisés, que finalizó hace más de cuatrocientos años y que muchos consideran su mejor obra.
Si uno observa de cerca la figura marmórea de Moisés podrá notar una marca larga y delgada sobre la rodilla del personaje. Es la marca dejada por un artista que jamás estaba satisfecho con su propio trabajo.
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Escrito por Administrator
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Eran cerca de las once de la noche. Hacía algunos minutos había dejado a mi novia en su casa. El alto me tocó en el semáforo de Plásticos Róbelo. Una persona caminó hacia el vehículo e inmediatamente puse el seguro. Era un joven con el rostro sucio que blandía en su mano derecha un trapo pretendiendo limpiar el parabrisas... Dije que no sin mucho entusiasmo. El insistió y mi paciencia se agotó, sentí que la sangre se me subía a la cabeza y baje el vidrio de mi ventana y encaré al joven casi gritándole: ¡Ya te dije que no!.
La primera apariencia que me dio fue hule pega, sin embargo al fijarme detenidamente en su rostro observé que estaba sucio, pálido y con una expresión de tristeza. Con ese trapo tan sucio dije más bien me vas a ensuciar el vidrio.
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Escrito por Enrique Chaij
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La oveja quebrada
Veamos ahora el caso particular de una oveja, cuya presencia deseamos destacar en nuestro “zoológico”.
El turista se encontraba de visita en una zona rural de Suiza. Mientras observaba las bellezas de la región, pasó frente a él un pequeño rebaño de ovejas encabezadas por su pastor. Y al forastero le llamó la atención que una de las ovejas tuviese quebrada una de sus patas. Acercándose entonces al pastor, le comentó el hecho. Y este le respondió: “Sí señor, ya lo sé. Por extraño que parezca, yo mismo le quebré la pata. De todas mis ovejas, ésta era siempre la más atrasada. Nunca me obedecía. Así que tuve que quebrarle la pierna para que aprendiera a depender de mí. Cuando se sane, este será el animal modelo del rebaño. Entretanto, esta aprendiendo a obedecer por medio del sufrimiento”.
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Escrito por Enrique Chaij
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La pureza del armiño
Avancemos unos pasos en nuestro recorrido por el imaginario “zoológico” de estas páginas. Detengámonos ahora frente a un armiño, ese animalito cuyo ambiente natural son las selvas de Asia y Europa, y que protege con singular celo su blanco pelaje.
Es increíble como el armiño se cuida así mismo para no mancharse. Especialmente en invierno, cuando su piel se torna blanquísima, y de esta característica del armiño, los cazadores obtienen cruel ventaja.
Cubren con barro la entrada de la cueva del pequeño animal. Y cuando este llega a su vivienda, en lugar de limpiar la puerta obstruida por el barro, por no manchar su piel prefiere ponerse a luchar contra los perros de caza, ante los cuales siempre sale perdiendo. De esta manera, por mantenerse limpio, el armiño pierde la vida.
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Escrito por Enrique Chaij
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El ejemplo de la abeja
¿Ha tenido usted la oportunidad de estudiar o de observar la vida de las abejas? Es admirable como viven y trabajan. Su instinto las lleva a trabajar casi sin cesar, con una perseverancia, una diligencia y una productividad que asombra al más indiferente.
La vida de la abeja es corta: no pasa los cincuenta días. Y durante ese tiempo alcanza a producir unos 25 gramos de miel. Para llenar el recipiente de un litro de miel en un día, ¿podemos imaginar cuantas abejas se requieren? Se afirma que para producir apenas medio litro de miel, las abejas hacen 2.700.000 viajes de flor en flor, y recorren 8.000.000 de kilómetros.
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